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Historia de la Guerra de Troya

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Historia de la Guerra de Troya

CARACTERÍSTICAS DEL FACSÍMIL DE LA HISTORIA DE TROYA

  • Medidas: 50,5 x 33,6 cm.
  • Folios: 57 folios de pergamino. 114 páginas + 8 de guardas.
  • Fecha: hacia 1500. Siglo XV.
  • Miniaturas: 83 miniaturas. 17 a toda página.
  • Artista: taller de Jean Colombe.
  • Escritura: gótica francesa a dos columnas.
  • Encuadernación: de color rojo con 6 nervaduras.
  • Libros de estudios: transcripción, traducción, comentarios y estudio de las miniaturas.
  • Varios. La reproducción facsímil incorpora el "Fragmento de Berlín", dos folios que fueron cortados del manuscrito en el siglo XVIII.

El poeta siciliano Guido delle Colonne (1210-1287), entre otras obras escribió en latín «La Historia de la Destrucción de Troya la grande» o «Historia de la Guerra de Troya», tomando como fuente a Dares Frigio y el último capítulo de Dictis Cretense.

La «Historia de la Guerra de Troya» comienza con la leyenda de Jasón y los argonautas y termina con el regreso de los héroes griegos tras la destrucción de Troya, y la muerte de Ulises.

En el siglo XV, la Historia de la Guerra de Troya de Colonne fue traducida al francés por un escritor anónimo, y el resultado fue este espectacular manuscrito.

Así, al principio vemos a Jasón y Medea (f. 1v), Príamo, rey de Troya (f. 7r), el Naufragio de Anténor (f. 8v), Paris y Helena (f. 11r) Cástor y Pólux (f. 13r), Aquiles y Patroclo en Delfos (f. 14r), Hércules, Áyax, Ulises, Héctor, Menelao, Agamenón, etc. La muerte de Aquiles, que no aparece en la Ilíada (f. 33v), la vemos aquí a toda página, como ejemplo de que este manuscrito sigue otras tradiciones distintas a la homérica.

Este manuscrito fue compuesto para Aymar de Poitiers, y tras su muerte (1510) lo conservaron sus herederos. Pasó a poder de Pierre Séguier, pero sus herederos lo donaron a la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, de donde fue sustraído con otros códices durante la Revolución francesa.

La estela de Jean Colombe no había desaparecido, pues tras su muerte (1493) el taller continuó componiendo extensos manuscritos históricos bajo su hijo Filiberto y su nieto François, quienes heredaron del maestro el estilo compositivo, la técnica, el color y la decoración. En esta ocasión los Colombe ponen rostros, paisajes, edificios, batallas, naufragios y un sinfín de elementos ante nuestros ojos, y lo hacen de forma espectacular; con pinturas a toda página, sin bordes ni orlas, que miden más de medio metro, con vivos colores, iluminadas con oros, y decoradas con motivos renacentistas, propios del gótico flamígero. Jamás se había representado nada parecido en la Edad Media (François Avril).

En esta ocasión los Colombe ponen rostros, paisajes, edificios, batallas, naufragios y un sinfín de elementos ante nuestros ojos, y lo hacen de forma espectacular; con pinturas a toda página, sin bordes ni orlas, que miden más de medio metro, con vivos colores, iluminadas con oros, y decoradas con motivos renacentistas, propios del gótico flamígero. Jamás se había representado nada parecido en la Edad Media (François Avril).

Una vez en la Cólquida, Jasón tenía que rescatar el vellocino que estaba custodiado por toros salvajes y un dragón. Dijo a Medea que la llevaría con él a su reino de Acaya, y ella le pidió que lo jurara ante Apolo (f. 1v).

Tras hacerlo, le confesó cómo podía conseguir el vellocino de oro. Pero en el viaje de ida desembarcaron en las inmediaciones de Troya y el rey Laomedonte los expulsó de sus tierras. Hércules, que juró vengarse por la afrenta, regresó a Troya, mató a Laomedonte y destruyó la ciudad. Príamo, que estaba ausente, reconstruyó la ciudad con nuevas murallas, casas y palacios (f. 4ter-r).

Príamo se lamentaba de que los griegos hubieran raptado a su hermana Hesíone, y mandó a Grecia un embajador para que se la devolvieran, lo cual no hicieron. Tenía varios hijos que eran valerosos guerreros: Héctor, Paris, Déifobo y Troilo, que podrían defender la ciudad de cualquier ataque. Además había pedido ayuda a sus aliados de lejanos países, que fueron llegando. Seguro de sí mismo, como respuesta a los griegos envió a Paris, quien saqueó el templo de Venus en la isla de Cítara y raptó a Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta (f. 12r). 

Éste y su hermano Agamenón, rey de Micenas, reunieron a todos los reyes griegos y declararon la guerra a Troya, donde desembarcaron (f. 18r).

Los griegos llevaban la peor parte debido a la valentía de Héctor, quien había matado a Patroclo, y Aquiles juró matarle, lo cual hizo (f. 25r). Durante una tregua por los funerales de Héctor, Aquiles se enamoró de su hermana Políxena y prometió no hacer la guerra a los troyanos. Troilo, el hijo menor de Príamo, era otro aguijón como Héctor. Mató a muchos griegos y diezmó a los mirmidones, los guerreros de Aquiles. Éste, que no pudo soportar la masacre hecha a sus hombres, entró nuevamente en batalla, mató a Troilo (f. 31v) y a Mennón, rey de Etiopía, uno de los más valiosos aliados de Príamo

Durante la tregua por los funerales de Troilo, su madre Hécuba, en connivencia con Paris tendió una trampa a Aquiles mediante un mensajero. Le dijo que le esperaba en el templo de Apolo para hablar de su matrimonio con Políxena. Aquiles se presentó confiado y desarmado, y Paris, que estaba escondido en el interior, le atravesó el vientre con una lanza causándole la muerte (f. 33v).

Si los troyanos habían perdido a Héctor, los griegos se quedaron sin Aquiles, su mejor guerrero. Pensaron en retirarse, pero el oráculo de Delfos les había vaticinado la victoria al décimo año de la guerra, el cual aún no había llegado. Después de la muerte de Héctor murió Déifobo a manos de Palamedes (f. 28v). Pero a Príamo aún le quedaban capaces generales como Anténor y Eneas, además de los valerosos guerreros que habían ido en su ayuda. Algunos ya habían muerto en la batalla, como un temible arquero centauro que había caído a manos de Diomedes (f. 20v); pero la reina de las amazonas llamada Pentesilea, que era amiga de Héctor, aunque había llegado al final no perdía una sola batalla. También quedaba Paris, el nuevo marido de Helena, que mataba a distancia con flechas envenenadas.

Agamenón mandó a Menelao en busca de Neoptólemo, el hijo de Aquiles (también llamado Pirro), quien nada más llegar se hizo cargo de las armas de su padre y de su ejército de mirmidones. Agamenón le nombró caballero y Áyax le puso las espuelas de oro. Desde ese momento empezó a matar troyanos, y solo era derrotado por Pentesilea.

 

Paris disparó una flecha envenenada contra Áyax que se le clavó en el vientre. Creyendo que tenía instantes de vida, se lanzó a él a todo galope y le abrió la cabeza con la espada (f. 35r). Pentesilea se enfrentó a Pirro y le hirió en el pecho con su lanza; 

Pero, los griegos bloquearon a sus amazonas y los mirmidones la rodearon dejándola inmovilizada. Pirro se acercó y le cortó el brazo por el hombro matándola en el acto (f. 38r). Tras el incendio de Troya regresaron a Grecia.

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